Entradas

EXPERIENCIAS PARA-NORMALES - Paulina Romero Rodríguez

Imagen
Era viernes, a mediados del mes de Abril del año 1996. Hacía un día realmente caluroso para la  estación. Estaba en mi despacho, sola, ya que la secretaria que me asistía por horas se había marchado a la una. Ya eran más de las dos. Por aquél entonces en las oficinas no había más ocupantes que yo, pues la dueña había  decidido hacer reformas y no renovar los contratos a nadie. A mí me quedaba un año de alquiler y por  eso seguía allí. Escuché claramente el sonido de la campanilla de la puerta de entrada a la planta de oficinas  que anunciaba la presencia de alguien. Al cabo de unos instantes se abrió la puerta de mi despacho. No había tomado la precaución de cerrar por dentro como solía cuando ya no esperaba a nadie. Entiendo oportuno situar los acontecimientos que a continuación sucedieron, no solo en el  tiempo, como ya he hecho, sino también en el espacio. Así pues diré que mi despacho, por aquél  entonces, se encontraba ubicado en uno de los departament...

El Maestro - Concha Iglesias

Imagen
  Manuel llevaba tiempo pensando en escribir sobre la historia del pueblo en el que vivía, el típico pueblo pequeño situado en el centro de la meseta y que con el tiempo se había quedado reducido a una población muy pequeña, solo personas mayores, la juventud, cómo él había hecho de joven, había emigrado a zonas con más posibilidades de trabajo. De vez en cuando, Manuel iba a consultar los archivos provinciales, pero le resultaba difícil porque tenía que desplazarse muchos kilómetros en autobús y le ocupaba todo el día, no es que le faltara tiempo era más bien que le suponía muchas molestias para los escasos resultados que obtenía. En una ocasión, pensando que todos los nacimientos, matrimonios y fallecimientos del pueblo estarían recogidos en los libros de la parroquia, habló con el párroco del pueblo y éste le dijo que la mayoría de ellos, los más antiguos, precisamente los que le interesaban a Manuel se habían enviado a los archivos de la diócesis de la provincia. Le pregunt...

Mientras dormías - P. A. B.

Imagen
      Todos los días al desperezarme, miro tus ojos cerrados en un plácido sueño. En sus preludios, antes tersos, asoman las primeras arrugas de la vejez que propician los años. Unas primaveras que afloraron amor, pasión, lujuria de una juventud perdida en el ocaso del tiempo. Sin querer, apenas sin darnos cuenta, bebemos los últimos restos de la vida que se fuga, entre los amaneceres de nuestro despertar, envuelto en el sueño profundo que aguarda la muerte.

El creador de sueños - ORRABDEL

Imagen
  Acudía todas las tardes al mercado. En un rincón de la plaza, provisto de unos palos en cuyos extremos tenía amarrada una cuerda, un hombre triste, con barba y pelo cano, sumergía una y otra vez la sirga en la palangana repleta de agua y jabón. Elevaba su cuerpo para lanzar al aire unas pompas nacidas para morir. Algunos niños intentaban atraparlas entre sus tiernas manos pero, para su disgusto, se evaporaban a su contacto. Una pompa atrevida le suplicó al niño: ─ No me rompas, ¡por favor! Soy muy efímera… El chiquillo se paró en seco, estupefacto, dejando que la burbuja siguiera elevándose hasta diluirse en el aire. Sólo había sido creada para soñar…         

"Sonriendo a la vida" de Ioana Dina

Imagen
  A sus 5 añitos, Lucky, ya sabía que tenía que "despedirse" de sus bonitos rizos rubios.  Aún así, el se sienta feliz en la butaca de su habitación del hospital.        _Porqué, a pesar de todo, el, es el niño más feliz del mundo_! (Imagen enviada por la propia Ioana)

Un alma conociendo almas de Itziar Ruíz Vadillo

Imagen
Nota: Lo siento pero lo publico tal como me ha llegado, no tengo claro lo que dice en varias palabras asique para no equivocarme con toda posibilidad y no expresar lo que desea la autora, lo subo tal cual.

Londres de Mercedes Liliana Languasco

Imagen
Londres, 1836, Febrero 10. En aquel adoquinado muelle, en el horario de fin de jornada, cada quien y cada cosa transita alrededor de sus espacios. En verdad todo se ve envuelto por una doble neblina, la bruma de la bruma y la de algunas caras tristes. A mí, aún siendo una jovencita, me gusta siempre sentarme al borde del murallón, o quizás apoyada en una farola cómoda. Por conveniencia y sugerencia de algunos que conocen más estos sitios, mi aspecto va un poco mezclado con ropa de hombrecito. El gorro con visera de lado y mi cabello atado, conjugan con los pantalones de botamanga ancha, un poco recta un poco corta, y un sweater que no dice qué. No sé por qué los olores, los colores, los nubarrones y alguna que otra llovizna, sorprenden mi corazón con la majestad de los grises. A propósito y a la vez como si nada me gusta escuchar la mezcla de vidas, las que vienen en los murmullos de chismorreos absurdos, de poca pesca real, de noviazgos rotos por amoríos compartidos entre varios, de s...