EXPERIENCIAS PARA-NORMALES - Paulina Romero Rodríguez
Era viernes, a mediados del mes de Abril del año 1996. Hacía un día realmente caluroso para la estación. Estaba en mi despacho, sola, ya que la secretaria que me asistía por horas se había marchado a la una. Ya eran más de las dos. Por aquél entonces en las oficinas no había más ocupantes que yo, pues la dueña había decidido hacer reformas y no renovar los contratos a nadie. A mí me quedaba un año de alquiler y por eso seguía allí. Escuché claramente el sonido de la campanilla de la puerta de entrada a la planta de oficinas que anunciaba la presencia de alguien. Al cabo de unos instantes se abrió la puerta de mi despacho. No había tomado la precaución de cerrar por dentro como solía cuando ya no esperaba a nadie. Entiendo oportuno situar los acontecimientos que a continuación sucedieron, no solo en el tiempo, como ya he hecho, sino también en el espacio. Así pues diré que mi despacho, por aquél entonces, se encontraba ubicado en uno de los departament...