Mientras dormías - P. A. B.
Todos los días al desperezarme, miro tus
ojos cerrados en un plácido sueño. En sus preludios, antes tersos, asoman las
primeras arrugas de la vejez que propician los años. Unas primaveras que
afloraron amor, pasión, lujuria de una juventud perdida en el ocaso del tiempo.
Sin querer, apenas sin darnos cuenta, bebemos los últimos restos de la vida que
se fuga, entre los amaneceres de nuestro despertar, envuelto en el sueño
profundo que aguarda la muerte.

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